jueves, 8 de diciembre de 2016

El llanto negro:

Que llanto mas oscuro tengo.
Lloro alquitrán y sangre
sobre las ciudades moribundas.
Lloro pedacitos de carbón.
y cristal sobre las vacías calles.
Y sobre las plazas sin risas
en cuyos jardines crecen.
las flores de la guerra.
Cuyos estambres y pétalos ocultan
rostros poetas de muertos.
Mis lágrimas son hilos de alquitrán
que se descuelgan de los edificios.
Enredaderas de lágrimas secas
amortajando los cadáveres de los niños.
Gotas de cera que se desprenden
para adherirse a los corazones heridos.
Mi llanto es un perro muerto.
Un niño muerto. Un poeta muerto.
Mi llanto es uno. Y todos los muertos.
Mi garganta es un pozo donde se ahoga el llanto.
Y en mis ojos anidaron las polillas,
de la muerte negra.
Y las larvas oscuras de la oscura pena.
Que llanto amargo dormido en mis labios.
Mis lágrimas son gotas de limón,
regando los tristes campos.
Campo donde crecen los arboles grises
sobre...de los días pasados.
Días en los que las ciudades eran,
Oscuros y tristes paramos.
Que inmenso llanto.
Llanto antiguo y oscuro.
Un llanto que esconde mil llantos.
Mil lobos de plata aullando.
Mil arpas sonando en la palma de la mano.
Que llanto mas negro y amargo.
Lloro sangre y alquitrán,
sobre los pueblos abandonados.
Lirios de cristal fundido.
Y cabezas de paloma
sobre los esqueletos de los niños.
Que profundo llanto ocultan mis ojos,
recién cortados por la navaja del llanto.
Que llanto de plomo posado sobre mi pecho.
Llanto amargo y duro.
Lágrimas de azufre sobre mi corazón abierto.
Llanto que no se calla.
Llanto que grita entre las grietas de un muro
de tendones y de venas.
con un eco de mil gargantas.
Mil relámpagos fríos.
Mil coces de caballos.
Que llanto mas oscuro tengo.
Mis ojos son dos desiertos negros.
Y mis pupilas dos polillas oscuras
que me muerden desde dentro.
Y en mis cuencas vacías...
creció el lirio marchito de mi sentir muerto.
Yo me volví calavera hueca por el tiempo.
Y en la ciudad devastada por la estampida del angustia...


¡Solo quedo el llanto!

miércoles, 7 de diciembre de 2016

El poema del sueño:

He tendido sobre mi cama
todas mis sombras.
Y las he planchando una a una
con el peso de la noche.
He recortado cada una de mis siluetas
con el filo de la media luna.
Y se las he dado para que jueguen con ella
los niños que sueñan despiertos,
el sueño de las constelaciones dormidas.
He clavado con chinchetas diminutos corazones
en cada una de las sombras.
Y en cada pecho de papel negro
resuena una campana oscura.
Sobre las sabanas de azufre,
extendí las 100 versiones de mi misma.
Las 100 poeta de papel.
Las 100 golondrinas sin su vuelo.
Y todas ellas las uní con un hilo invisible
que descolgué como una guirnalda de ceniza
desde mi balcon abierto.
He doblado bien doblados todos mis sueños
en mitades muy pequeñas.
Y al desdoblarlas se dibujo nuevamente
el rostro de mi infancia.
Aquel rostro de niña que se desdibuja
entre los pliegues ocultos de mi tristeza.
Aquel rostro de niña,
que escondía en lo mas hondo de su pupila
una mariposa muerta.
He tendido sobre la cama
una a una mis 100 sombras.
Mis 100 golondrinas.
Mis 100 poetas consumidos en su lamento.
Mis 100 versiones de mi misma.
Y todas ellas la planche,
con el peso de la media noche.
Todas ellas recorte con el filo de la media luna
Y clave corazones en su pecho.
Luego doble bien dobladitos mis corazoncitos negros
y en un cajón de sangre
guarde todas las sombras y todas las silueta
durante 100 años seguidos.
Y al abrir aquel cajón de sangre
con mi mano muerta.
Un corazon salio volando.
Y una ceniza se había convertido en poema.
Y aquellas siluetas
que descolgué desde mi balcon abierto.
Fueron arrancados por...
para que jugaran con ellas los niños de la nada
con sus cuerpos muertos.
Cuerpos que son sombras vivientes de sus sueños.
Porque yo fui...
100 versiones de mi misma.
100 estrellas que explotaron en 100 palomas blancas.
100 siluetas posadas una a una sobre mi cama.
Y todas ellas fueron planchadas con el peso de la noche
mientras dormía yo el sueño de la muerte.
siendo 100 sombras vivas que esconden,
un millar de latidos bajo la noche blanca.
100 poemas sin verso.
100 golondrinas que van mudando sus alas,
sobre los pliegues de la sabana del tiempo.
Porque yo misma soy un sueño.
Un sueño sumergido en el útero del sueño.
Sueño que desprende piel a piel
sobre el corazon del viento.
Un sueño que que quisiera ser metáfora viva
en la realidad el versos.

martes, 6 de diciembre de 2016

Mi corazon es una granada

Mi corazón es una granada apunto de estallar.
Y en mis latidos oculto la triste metralla
de cuanto te llegue a amar.
En mi pecho un latido se volvió
temporizador de mi soledad.
Y mi corazón fragmentado en diminutos corazones,
se me clavo en los ojos
Y me puse a llorar.

lunes, 5 de diciembre de 2016

El llanto negro:

Que llanto mas oscuro tengo.
Lloro alquitrán y sangre
sobre las ciudades moribundas.
Lloro pedacitos de carbón.
y cristal sobre las vacías calles.
Y sobre las plazas sin risas
en cuyos jardines crecen.
las flores de la guerra.
Cuyos estambres y pétalos ocultan
rostros poetas de muertos.
Mis lagrimas son hilos de alquitrán
que se descuelgan de los edificios.
Enredaderas de lagrimas secas
amortajando los cadáveres de los niños.
Gotas de cera que se desprenden
para adherirse a los corazones heridos.
Mi llanto es un perro muerto.
Un niño muerto. Un poeta muerto.
Mi llanto es uno. Y todos los muertos.
Mi garganta es un pozo donde se ahoga el llanto.
Y en mis ojos anidaron las polillas,
de la muerte negra.
Y las larvas oscuras de la oscura pena.
Que llanto amargo dormido en mis labios.
Mis lagrimas son gotas de limón,
regando los tristes campos.
Campo donde crecen los arboles grises
sobre...de los días pasados.
Días en los que las ciudades eran,
Oscuros y tristes paramos.
Que inmenso llanto.
Llanto antiguo y oscuro.
Un llanto que esconde mil llantos.
Mil lobos de plata aullando.
Mil arpas sonando en la palma de la mano.
Que llanto mas negro y amargo.
Lloro sangre y alquitrán,
sobre los pueblos abandonados.
Lirios de cristal fundido.
Y cabezas de paloma
sobre los esqueletos de los niños.
Que profundo llanto ocultan mis ojos,
recién cortados por la navaja del llanto.
Que llanto de plomo posado sobre mi pecho.
Llanto amargo y duro.
Lagrimas de azufre sobre mi corazon abierto.
Llanto que no se calla.
Llanto que grita entre las grietas de un muro
de tendones y de venas.
Un llanto que resuena,
con un eco de mil gargantas.
Mil relámpagos fríos.
Mil coces de caballos.
Que llanto mas oscuro tengo.
Mis ojos son dos desiertos negros.
Y mis pupilas dos polillas oscuras
que me muerden desde dentro.
Y en mis cuencas vacías...
creció el lirio marchito de mi sentir muerto.
Yo me volví calavera hueca por el tiempo.
Y en el país devastado
por las huestes de la angustia.

¡Solo quedo el llanto!

domingo, 4 de diciembre de 2016

He prendido fuego a mi corazón.

He prendido fuego a mi corazón.
Y junto a el a todos mi poemas.
He decido morir como mueren las polillas.
Que atraídas por la luz,
se consumen siendo flor de fuego.
Inmolarme en un millón de latidos de tinta.
Y esparcir mis cenizas por un mar
repleto de niños que ríen con mariposas en la boca.
Y con ruiseñores en las encías.
Porque quiero ser verso vivo. Poesía viva.
Y en mi corazón un fénix
Se consume y renace con una rosa en el pecho.
Fénix que alzara su infinito vuelo,
hacia el horizonte donde se funde los espejos.
Y yo con mi piel fuera de mi cuerpo
me vuelvo agua,me vuelvo viento.
Fantasma de mi misma. Fantasma de mis versos.
Porque he decidió morir convertida en un latido.
Latido para los amantes.
Pulso de tierra para despertar a los lirios.
Latido dormido en un latido.
Corazón invisible golpeando un millón de pechos.
Un poema que sea el pez que respire,
el aliento que surja como un hilo de escarcha
de mis labios entreabiertos.
Cuando yo...
Me haya vuelto ceniza en la hoguera del tiempo.
y mi piel sea la sombra que cubra,
los mil ojos del cielo. Las mil bocas de la tierra.
Como un inmenso manto que oculte mi cadáver invisible.
Mi cadáver reducido a letras.
Y junto a mi mano herida, por el filo de la metáfora.
Un verso hecho carne clavó sus raíces en el suelo.
Y mis huesos sirvieron de alimento,
a los poeta que rasgan con dientes manchados de tinta
las entrañas del silencio.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Poema del amor profundo:

Hondo.
Hondo.
Hondo.

Mi angustia es un pozo hondo.
Un pozo donde se hunde mis latidos
unidos a sus cadenas.
Pozo donde mis lagrimas son gritos.
Gritos de angustia negra.


Negro.
Negro.
Negro.

Mi corazón es un palomo negro.
Un palomo sin alas.
Un palomo cuyo esqueleto de ceniza
se consume en mi alma.
Un palomo que se vuelve esqueleto



Marchito.
Marchito.
Marchito.

En mi sangre un lirio marchito.
Un lirio desnudo de amores.
Lirios con pétalos de cristal.
Y con las raíces arañando mis venas.
Un lirio que se volvió corazon ennegrecido.
Lirio que se deshoja pétalo a pétalo.
sobre mi sentir herido.


Muerte.
Muerte.
Muerte.

En mi pecho la muerte.
Muerte de mi juventud.
De mi alegría muerte.
Muerte de mis días y de mis noche.
Muerte de soñarte y no tenerte.


Hondo,negro.
Marchito,muerte.

Mi corazón es un ruiseñor herido.
Que se consume dentro de mi sangre.
Un niño muerto en el vientre de su madre.
Una noche sin luna cuyo latido oculta la pena mas oscura.
Y un amor que se consume
siendo plañidera viviente de su propia sepultura.
En mi ser un cupido sin alas se desangra sobre el vació,
Y solo queda el recuerdo muerto de cuanto llegue a quererte.
De cuanto me dolió el alma.
Alma convertida en una rosa de cristal  que se rompió dentro del pecho.
Y yo metiendo mis dedos en la yaga....
voy sacándome los pétalos del te quiero y no te quiero.
Hasta dejar mi sangre en barbecho.
Y a los buitres de las nostalgia sobrevolando
aquel ruiseñor muerto.

Porque no hubo amor mas oscuro.
Y ni mas profundo que el mio.
Amor maldito y profundo.
Amor negro. Amor marchito.
Amor hondo. Y de honda muerte.
Muerte de vivirte y muerte de perderte.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Poema final:

Arrancarme el corazón del pecho.
Dejarme ser el latido oculto en el poema.
Dejar que riegue con mis lágrimas
los campos donde crecen las amapolas negras.

Sacarme los dos ojos de las cuencas,
dárselos de comer a la tierra.
Que no quiero ver a las bestias del llanto
devorar mis mejillas tiernas.

Cubrir mi rostro con un  grueso manto.
Un manto de espesa niebla.
Para que no anide dentro de mi boca,
los enjambres de la pena.

Porque no quiero ser un recuerdo.
No quiero morir en una foto en blanco y negro.
Quiero que mi corazón palpite entre
los versos de un poema que quede escrito en el silencio.

Porque quiero morir siendo aire.
Quiero morir siendo aire oculto entre tus labios.
Morir siendo tu todo en un campo de nadie.
Y que al despertar haya crecido un corazón entre mis manos.

Porque tu te has marchado.
Como se marchan los dientes de león al viento.
Y en mi pecho abierto por la angustia,
anidaron los gusanos caníbales del tiempo.

Y yo soy sueño. un sueño vestido de luto.
Un sueño donde muere mi realidad.
Una realidad donde yo no soy, ni pasado,ni futuro.
Solo un poema sin carne,ni metáfora.

Un poema que se desangra sobre un corazón que ya no es mio.

Pues el mio duerme el sueño profundo de la tierra.
Mis latidos son un verso que muere.
Y de mis lágrimas surgieron las amapolas negras.