domingo, 22 de abril de 2018

Caleidoscopio

Mi corazón palpita
entre los círculos concentricos
del caleidoscopio que dibuja
con sus colores punzantes e invisibles.
Los latidos de mi poesía.
Venas que se vuelven flores líricas
entre los contornos de la piel.
Luz envuelta en la sangre.
Constelaciones sobre las herida.
En el ventrículo izquierdo la luna.
En el derecho el violín.
Y mi espíritu encerrado
entre los cristales indefinidos
de aquella luz atrapada en el tiempo.
Busca entre la realidad
y el verbo.
Su perfil sin macula.
Niñez camuflada entre mil vidas.

viernes, 20 de abril de 2018

Flor

Pequeña flecha
clavada en la tierra.
Flecha que es corazón
y se abre.
Mostrando su desnudo lírico.
Y su alma
De estrella en carne viva.
A los ojos curiosos
que se ocultan
tras las cortinas invisibles de la naturaleza.



jueves, 19 de abril de 2018

Derrotada.

Derrotada.
con las rodillas
y las palmas de las manos rotas.
Con la raíz en la garganta
y la muerte
alrededor del cuello.
Ahogada en una ciénaga de horas
y amores de plomo.
Con el espíritu de mi felicidad
en carne viva.
Voy arrastrándome por los rincones mas oscuros
por donde la melancolía
va dejándose la piel.
Porque he vivido con el yugo de la vida
sobre mi espalda.
Y he luchado en tantas trincheras
como poros tiene mi piel.
He sido golpeada muy fuerte
por el puño invisible de mis emociones.
Y derramado sangre,lagrimas y notas musicales
sobre los adoquines
que se levantaron tras el terremoto de las soledades.
Después quedaron los escombros
de los recuerdos vividos
Y mi alma devorada por las lagrimas
tendida sobre el paisaje.

miércoles, 18 de abril de 2018

Luna roja

La luna roja
es una pupila de sangre.
Un corazón
con una luciérnaga dormida
dentro de sus arterias
convertidas en rojos resplandores.
Una inmensa herida
abierta sobre la piel del cielo
que se va haciendo cada vez mas grande
a medida que la noche grita su dolor.
Destello melancólico
a los ojos del poeta.
Una cornea cortada
por un afilado cuchillo de fuego.
Y esa granada herida
que esta apunto de fragmentarse
en un infinito de fénix moribundos
sobre el paisaje.


martes, 17 de abril de 2018

Media noche en el paraíso de las melancolías.

Media noche en el paraíso de las melancolías.
Corazones que se vuelven
pájaros de sangre con las plumas erizadas.
En mis ojos vive la luna
con una mariposa de plata dentro de su corazón.
Y la ciudad es un reflejo
que distorsiona mi perfil bajo la lluvia.
Haciendo que me pierda
entre los laberintos de mi jardín secreto e interior.
En los escaparates se refleja
mi mitad de ángel con rostro de paloma.
Y yo con la raíz del lirio
clavada en lo mas profundo de mis párpados.
Voy como sonámbula
Arrastrando mi alma por las calles
en donde el tiempo es perro negro que lame
su sombra y sus heridas.
Perdida entre la realidad palpable y la metáfora distorsionada.
Borracha de tinta y de horas crepusculares.

domingo, 15 de abril de 2018

Retrato de la lírica

Ajena.
Ingrávida.
Y voluble.
Como la luna
cuando se disfrazada de conejo blanco
tras el telón del mar.

Oculta.
Difusa.
En carne viva.
Como la rosa
que nace con su desnudo de sangre
rodeado de espinas.

Mística.
Quebradiza.
Y distorsionada.
Como las ondas blancas que muestran el rostro
de un familiar muerto  en televisión.

Mortecina.
Escurridiza.
Con las venas al aire.
Como las raíces que son pequeños relámpagos
que crecen hacia arriba.

Una vida
que vive entre miles de vidas.
Aquel corazón invisible.
Con las pulsaciones al aire.
Y una melodía que gime y cuyos pentagramas
se retuercen dentro de la sangre.




¡Así es la lírica!

viernes, 13 de abril de 2018

Quiero romper mi angustia

Con mis manos desnudas
quiero romper mi angustia
en mil cristales oscuros
como rompe la serpiente
los huesos del conejo.
Y cortar con ellos
mi corazón en pequeños latidos
que sean pétalos de sangre
y noches malheridas.
Mi alma es una alondra azul
que grita con un relámpago de barro
en lo mas hondo de su garganta.
Y mis ojos dos cúpulas negras
donde flota ingrávido mi duende muerto.
Mis venas hechas raíces
recorren y aprietan mis muñecas.
Y mis dedos convertidos en guadaña,
cortan con violencia de río
la fina piel que separa
la materia de la que están hechos los sueños
de la realidad oscura del poema.
Me clavaré los cristales oscuros
de mi angustia.
En cada rincón de mi piel
convertida en campo santo de cigarrillos
y de amores.
Y con mi sangre blanca dibujare
el contorno de una dalia
convertida en espada
y la mascara mortuoria de un ángel.

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